La violencia rural en la Argentina de los agronegocios: crónicas invisibles del despojo

Por Grupo de Estudios sobre Ecología Política, Comunidades y Derecho (GEPCyD) Instituto Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires. Analia Percíncula, Andrés Jorge, Claudia Calvo, Daniela Mariotti, Diego Domínguez, María de Estrada, Mariana Ciccolella, Pablo Barbetta, Pablo Sabatino, Sofía Astelarra.
Resumen: Cuando se analiza la violencia rural, un primer caso que se presenta para los países de las Américas es el de la violencia del primer despojo de la conquista europea. Pero también, se ha relacionado la violencia rural con la desigualdad del sistema agrario que se ha montado en los países de Latinoamérica. En este caso, la violencia, asociada con los conflictos rurales, se funda en el problema de la tierra (KAY, 2003). En el campo argentino puede observarse que la violencia ha ido asumiendo distintos formatos y que actualmente, en tiempos del despliegue de los agronegocios, se expresa en la creciente actividad de grupos armados particulares que hostigan a las familias campesinas, y en general actúan conjuntamente con fuerzas de seguridad gubernamentales en el desalojo de las mismas, y en asesinatos de campesinos o indígenas. Puede suponerse que la violencia rural en Argentina este expresando, además de la existencia de débiles dispositivos democráticos, la intensidad de la puja por el aprovechamiento de áreas que aún guardan una dotación importante de recursos naturales: la disputa por los últimos bolsones de biodiversidad de Argentina. La presencia de violencia estatal y privada contra poblaciones rurales, aparece acompañada de una amplia batería de políticas públicas e instancias de participación de la sociedad civil en torno del “ordenamiento territorial”, que tratan de institucionalizar los conflictos por el control y usos del ambiente, sin cambiar la concepción productivista de aprovechamiento. En suma, un importante vector desterritorializador de las poblaciones rurales en la Argentina del siglo XXI parecería ser la violencia. En la actualidad, la afirmación del poder desde instancias judiciales y fuerzas de seguridad del Estado o desde los grupos de seguridad de empresas privadas, sobre campesinos y comunidades indígenas, se ha vuelto tan habitual para su arrinconamiento y despojo, como los procesos de naturaleza económica tales como la desregulación del agro. La importancia de su análisis, a la luz de la conflictualidad por la tierra, reside en que la violencia parece desplegarse en tanto instrumento. Por esto nos proponemos avanzar en el registro de esta problemática y explorar el carácter y la magnitud de una realidad invisibilizada en un país como la Argentina, donde prima un discurso hiper-moderno basado en la expansión de la sociedad del conocimiento en el agro.
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